En 2025, las mujeres se han consolidado como la fuerza central que impulsa el crecimiento del mercado de consumo en China. Según los datos, la llamada “economía de ella” superó en 2024 un volumen de 10 billones de yuanes, equivalente al séptimo mayor PIB del mundo.
En sectores como la medicina estética, el turismo, la moda y la cosmética, las mujeres no solo son las protagonistas del consumo. También están marcando las tendencias estéticas, definiendo la cultura de marca y liderando la comunicación comercial.
En este contexto, cualquier marca que desee profundizar su presencia en el mercado chino debe replantear su forma de comunicarse con las consumidoras. En 2025, el éxito del marketing dirigido a mujeres ya no depende de etiquetas rosas ni de eslóganes simplistas. Hoy se basa en un enfoque de respeto, diversidad y autenticidad, capaz de comprender y responder a las verdaderas necesidades de las mujeres.

Las marcas deben redefinir su forma de expresar la belleza
Durante mucho tiempo, la estética dominante impuso a las mujeres estándares altamente uniformes. Piel blanca, delgadez, juventud y perfección se convirtieron en el modelo repetido de la “mujer exitosa”. Sin embargo, con el despertar de la conciencia colectiva femenina, esta imagen estandarizada de la “mujer perfecta” ha empezado a ser cuestionada. Muchas consumidoras incluso la rechazan abiertamente.
Hoy, las mujeres ya no aceptan de forma pasiva esos cánones. Por el contrario, alzan su voz y subrayan que cada forma de ser es válida. La belleza no debe estar definida ni al servicio de la aprobación ajena.
En este nuevo escenario, las marcas que siguen basándose en la lógica de “generar ansiedad y vender soluciones” corren un gran riesgo. Podrían alejarse de las nuevas generaciones de consumidoras. En cambio, las que respetan la diversidad femenina y animan a las mujeres a ser ellas mismas logran algo distinto. Consiguen una conexión emocional más fuerte y una mayor lealtad hacia la marca.
Un ejemplo claro es SK-II, que en el Día Internacional de la Mujer de 2025 lanzó el cortometraje “Bare Skin, I Dare”. En él, varias mujeres aparecieron sin maquillaje ni retoques digitales, mostrando su vida cotidiana con naturalidad. Esta forma auténtica de expresión conectó profundamente con consumidoras que buscan honestidad, sencillez y una belleza real.
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Consumo racional
Durante años, muchas marcas lograron márgenes adicionales gracias a las etiquetas de “exclusivo para mujeres”. Maquinillas de afeitar con envases rosas o botellas de bebidas “especiales para chicas jóvenes” transmitían la ilusión de un producto “diseñado especialmente para ellas”. Sin embargo, cada vez más mujeres reconocen lo que hay detrás de este tipo de empaques. No se trata de una atención real, sino de un mecanismo de precios injusto. Un informe de la Universidad de California reveló un dato claro: los productos “feminizados” suelen tener hasta un 27% de sobreprecio. Esta diferencia es aún más evidente en regiones con mayor nivel de desarrollo económico.
En 2025, con el consumo racional convertido en tendencia dominante, estas estrategias basadas en etiquetas de género están perdiendo efectividad. Según un informe de Zhi Meng Consulting, más del 60% de las consumidoras revisan con detalle las reseñas y valoraciones antes de comprar, y más de la mitad reflexiona seriamente sobre la utilidad y necesidad del producto.
En este contexto, las marcas que aspiren a generar confianza deberán ofrecer un valor tangible en sus productos. Por ejemplo, un cosmético sin resultados visibles difícilmente conseguirá fidelidad, por más “delicado y atento” que se presente. De la misma manera, un equipo deportivo que priorice el rosa y la ligereza pero carezca de funcionalidad será rápidamente descartado por las consumidoras más exigentes.
Cada vez más mujeres optan por productos funcionales originalmente diseñados para hombres, como ropa de protección solar para pesca o calzado outdoor. Lo que realmente buscan no es si algo está “feminizado”, sino si es útil y eficaz.
“Consumir para sí misma” como tendencia principal
El consumo de las mujeres modernas ya no se limita a la satisfacción material. Cada vez más, se centra en si una compra puede generar bienestar emocional y satisfacción personal. A esta tendencia se le conoce como “consumo para sí misma”. Su esencia es que las mujeres se colocan en el centro de sus decisiones de compra. Ya no buscan únicamente sacrificarse o complacer a otros. Ahora invierten más en su propio cuerpo, su salud mental y la calidad de su vida.
En 2025, este tipo de consumo presenta un panorama más completo y profundo.
- En el plano de la salud, la preocupación por el bienestar físico sigue creciendo. Los datos muestran que cerca del 70% de las mujeres han aumentado su gasto en cuidado personal y bienestar: desde fitness y suplementos nutricionales hasta un mayor interés por el sueño y la gestión de las emociones.
- En el plano espiritual, los viajes, la lectura y los productos vinculados al bienestar emocional han ganado una gran atención.
Un ejemplo inspirador es la campaña de Lululemon para el Día de la Mujer 2025: “Live Vividly” (Vivir con vitalidad). En ella se cuenta la historia de Joan MacDonald, una entusiasta del fitness de 78 años. La campaña transmite el mensaje de que “nunca es tarde para empezar a amar la vida”. Este enfoque no solo motiva. También refleja un profundo reconocimiento hacia la idea de vivir en plenitud y en salud.
Cada vez más mujeres están dispuestas a pagar por marcas que despiertan una resonancia emocional. Esto puede ser desde una fragancia que transmita calma y equilibrio hasta una prenda de moda sin género que exprese actitud. El valor emocional se ha convertido en un factor clave de competitividad para las marcas.
En 2025, conquistar a las mujeres significa conquistar el mercado chino
Hoy, las consumidoras ya no son solo una etiqueta demográfica. Se han convertido en una fuerza central capaz de reconfigurar la lógica de los negocios. Ya no aceptan un marketing pasivo. Son ellas quienes moldean la cultura de marca, marcan las tendencias de producto y redefinen los valores de consumo. Rechazan los estándares de belleza uniformes y exigen eficacia real en los productos. Valoran la autenticidad y buscan experiencias que generen conexión emocional. Son individuos complejos, donde racionalidad y sensibilidad conviven y se entrelazan.
Para ganarse realmente a las mujeres en el mercado chino de 2025, las marcas deben evolucionar. Deben pasar de la imposición unidireccional a la resonancia auténtica. También deben dejar atrás el marketing basado en la ansiedad y ofrecer propuestas que empoderen la vida diaria. Asimismo, deben cambiar de una visión de género estereotipada a una atención genuina a la individualidad. El marketing hacia las mujeres no debe ser solo una táctica promocional. Debe convertirse en un pilar estratégico en el corazón de la marca.
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